
Hoy voy a exponer mis ideales políticos de manera abierta y sincera. Todo lo que voy a contar es algo ideal y posiblemente muy dificil de implementar en la realidad por la propia naturaleza del hombre, pero ahí está.
Para mí el sistema político perfecto sería un comunismo ilustrado. Sería un sistema en el cuál los gobernadores, la gente que verdaderamente tiene poder, sean gente realmente preparada y conocedora de la sociedad y las ciencias.
Por supuesto, en principio no habría democrácia puesto que no tiene sentido dar poder para votar a alguien que no tiene ni idea sobre lo que está votando. Aunque tras una buena educación de la ciudadanía se podría ir imponiendo una especie de votación de gobernadores ilustrados.
Por otra parte todo el mundo cobraría el mismo sueldo, independientemente del trabajo que realice. Realmente el dinero casi que no sería necesario, puesto que todos los recursos serían comunes. Así pues se elímina el "dinero" como tal, de tal forma que los ciudadanos trabajarían por el bien común, por la sociedad, y no por egoismo.
Habría que imponer una educación avanzada e incentivar el pensamiento como tal. Mostrar a las personas las posibilidades que hay y hacerlas libres para que puedan elegir verdaderamente.
Todo sería común, no habría propiedad privada, solo lo estrictamente necesario y personal, que sería proporcionado por el estado.
Ya no tendrías un coche propio. Serían tuyos todos los coches de las carreteras, podrías coger cualquiera siempre que no se esté usando, y así con todos los elementos comunes. Se dejaría de tener una cosa pero se ganarían cientos.
Estas son solo algunas ideas. Es bien sabido que la democracia hoy en día es una gran mentira y vivimos en un mundo controlado por el dinero.
Somos unos seres capaces de "razonar", hablar y dialogar. Yo creo que podemos llegar a ser algo más que acaparadores de dinero. Podríamos ser una gran humanidad si todos trabajaramos juntos en lugar de ser un montón de escarabajos peloteros juntando mierda para poder disfrutar de unas horas al día, o ni tan siquiera eso.
Cada persona tiene un grano de arena y no es capaz de darse cuenta de que si los juntaramos todos tendríamos una gran playa. En realidad somos muy pequeños, pero juntos podemos ser algo realmente grande.
Yo se que cuesta, a mí me cuesta mucho trabajo, pero olvidemos un poco el egoismo y la envidia y trabajemos juntos por un bien común.

En teoría ya soy Ingeniero Informático (bueno, en teoría no, todavía
me queda saber si he aprobado un par de asignaturas y 1.5 créditos de
libre que haré el año que viene).
Como esta carrera tiene muchas salidas se me presentan varias
oportunidades de trabajo y habrá que decidirse por alguna, ya que he
decidido independizarme y para eso hay que trabajar.
Lo primero es lo primero, así que este verano ya lo tengo planeado
para no trabajar. He pensado que este va a ser mi último verano como
"estudiante" y que tengo que aprovecharlo, así que no empiezo a
trabajar hasta finales de agosto o septiembre.
Qué tipo de trabajo me interesa. Al principio siempre llama mucho el
dinero, pero si te paras a pensarlo, en el trabajo vas a estar la
mayor parte del tiempo de tu vida, así que mejor buscar algo que te
guste.
Así que tenemos por una parte la pasta y por otra el trabajo a
desempeñar. Yo soy programador por lo tanto no me quiero dedicar a
sistemas, así que ese tipo de trabajos descartados, voy a buscar un
empleo donde tenga que pelearme con código y problemas que resolver
con complejos algoritmos.
Por otra parte está la vida fuera del trabajo, y es que no va a ser
todo trabajar en esta vida. Por eso también hay que tener en cuenta
los horarios, flexibilidad, la ciudad donde vas a trabajar, etc, etc.
Pensando en esto creo que Córdoba es la mejor opción, ya que me pilla
cerca de mi pueblo, es más tranquila que Sevilla y también más barata.
Por contra perderé un poco el contacto con las amistades hechas en
Sevilla, pero creo que la calidad de vida lo merece.
Sin embargo y por otro lado, es bien sabido que si tienes que hacer
algo por obligación deja de gustarte. Si tengo que programar algo por
obligación no es lo mismo que si yo quiero programarlo, lo bueno es
que siempre puedo decir: "esto lo programo yo porque quiero, no porque
me lo mande mi jefe :P".
Espero no dejar de escribir código en mi tiempo libre, le dedicaré
tiempo a sweetter, a crear juegos, y quizás busque algún proyecto
dentro del escritorio gnome para meterme más a fondo en esto del
software libre.
Hasta ahora me he dejado llevar por la corriente y he hecho lo que a
mi me ha parecido bien en cada momento y mira por donde que todo me
sale bien. Algunos lo llaman suerte, pero yo creo que es que yo
siempre veo el lado bueno de las cosas y aunque algo salga "mal" para
mi está bien porque cuando pierdes algo ganas otra cosa.
Y para que os vayáis haciendo una idea de lo que os espera aquí dejo
un dibujo de lo que va a ser el futuro próximo:

PD: para el que no lo entienda, el monigote soy yo, la bola es el mundo, y esto representa yo dominando el mundo. MUUAAAAHAHAHAHAHAHAAHAHA.

Llevaba ya un tiempo con la tecla de windows de mi teclado tapada, porque no me gusta nada que te metan publicidad en el teclado así por la cara.
Como soy un poco cutre lo tenía tapado con un taco de cinta aislante negra y quedaba un poco feo.
Estando en sugus a virako se le ocurrió que se podrían hacer pegatinas para taparlo. A partir de esa idea se pasó a sacar pegatinas más grandes para portátil.
Y las hicimos a un precio asequible y quedan algunas disponibles en sugus.
Aquí está el resultado:
Vista frontal:
La susodicha tecla de gnome :P
Las pegatinas de la tapa del portátil. La del concurso ya estaba.

Hace un año y medio pillé una gripe. Algo normal, tenía moquinos, y con fiebre y eso. Pasó la gripe pero quedaron los mocos. Es más, por mucho que me sonaba la nariz siempre estaba taponada, había algo ahí.
No fué hasta el verano, cuando ya estaba bastante preocupado, cuando fuí al médico. Al final, después de ir al otorrino, me digeron que tenía un pólipo que taponaba la coana izquierda, y que la única manera de sacarlo era operando.
La semana pasada me llamaron, ya tenía la operación planeada para el miércoles 28. Y llegó el día, y allí estaba yo, a las 7:30 de la mañana en el hospital.
Me dan un batín de papel azul, me pinchan en la mano izquierda un tubito, y me pasean en una cama con ruedas por todo el hospital.
Las luces pasaban frente a mí sobre el techo blanco. Todo estaba borroso porque me habían quitado las gafas. Me metieron en un quirófano lleno de gente vestida de verde, y me metieron drogas de las buenas, así que me quedé todo pelotazo y cerré los ojos.
Cuando abrí los ojos ya no había nadie, me habian cambiado de sitio, y tenía la nariz tapada. Todo seguia borroso porque yo sin gafas no es que vea demasiado.
Estuve una hora mirando al techo, y es cuando me di cuenta de que se podría ganar mucho dinero poniendo publicidad en los techos de los hospitales. Por lo menos algo para leer.
Luego me llevaron a una habitación donde estuve con mis padres hasta las 19:30 de la tarde. Saliendo cada 20 minutos a mear, porque en la habitación no había váter.
Y ya está, estoy perfectamente, a veces me duele un poco todo el melón, pero nada que no sea soportable.

Tenía unos dibujos por ahí a medio hacer, y he visto últimamente que la gente está haciendose avatares estos con face your manga, así que me he hecho un avatar nuevo.

Se dirigió a la ducha, tenía que ponerse a trabajar, no podía estar sin hacer nada. Después de la ducha, se miró al espejo, y no se reconoció. Estaba muy cambiado, quizás el estrés de la situación, tanto trabajo, y ahora lo que tanto había buscado estaba en malas manos.
Tras la ducha decidió ponerse a trabajar. Se sentó frente a su portátil, y vio que tenía un par de correos nuevos. El primero era correo no deseado, que directamente eliminó. Sin embargo el segundo era de Jonh. Por supuesto este no era su verdadero nombre, no lo conocía personalmente, pero habían trabajado juntos a través de la red durante mucho tiempo. El asunto del correo decía: "Los he encontrado". Esteban no sabía qué quería decir con eso, y de inmediato abrió el correo.
"Hola Banstev, estoy al tanto de lo ocurrido en la cafetería con el maletín. Sabía que había mucha más gente detrás de esto. Tras nuestras últimas operaciones observé el rastro de un tal Smith. Busqué un poco y no fue difícil saber que proviene de una compañía llamada RSCorp.
Creo que tienen el maletín en su sede de la ciudad. Te adjunto un mapa de la localización del edificio.
No se qué te traes entre manos, pero parece que hay mucho dinero de por medio. Esta compañía tiene gente muy influyente entre sus dirigentes. Ten cuidado.
-- Jonh :P"
Esteban se quedó perplejo tras leer el correo. No sabía que Jonh estuviera tan bien informado. Quizás tenía relación con Eva. De todas formas esto no tenía importancia. Debía recuperar lo que era suyo, o esa maldita compañía lo utilizaría.
Rápidamente se puso en contacto con su amigo Eduardo. Eduardo era un arquitecto retirado, que había trabajado toda su vida para el ayuntamiento de la ciudad. Tenía acceso a todos los planos de todos los edificios, y concretamente este lo había diseñado él. Era una suerte que Eduardo fuera un gran amigo de su padre, tiempo atrás, y Esteban guardaba gran confianza con él.
La mente de Esteban estaba repleta de ideas, estaba exaltado, había llegado el momento que sabía que llegaría. Abrió el armario, y allí vio todo el equipo que había reunido en los últimos meses. Se puso el traje negro y las botas. Cogió la mochila y empezó a seleccionar el equipo que creía iba a necesitar. Una cuerda, una linterna, unas gafas de visión nocturna, y un machete que no esperaba tener que utilizar.
De repente sonó el teléfono, sabía que era Eva.
-Si... -Esteban, soy Eva, ya se dónde está el maletín. -mmmm. Yo también, voy a recuperarlo. -Dijo Esteban, pensando que Eva tenía más relación con Jonh de la que él creía. -Lo tenemos todo controlado, en un par de días lo tendremos de nuevo. -No puedo esperar tanto. -¿Qué vas a hacer? Son las tres de la madrugada. -Voy a entrar. - Dijo Esteban decidido -Vale, te comprendo. Voy contigo.
Esteban oyó el molesto pitido. Eva había colgado, y él no había podido contestarle. Ella venía de camino, y esto le puso mucho más nervioso.
Cogió una caja de estimulantes, pensaba que esto le ayudaría si tenía que enfrentarse a algún guarda de seguridad. Sabía que el maletín estaría protegido, pero no había otra alternativa.
Esteban estaba esperando en la puerta cuando Eva llegó. Subió rápidamente al coche, y sin mediar palabra, Eva salió derrapando, en dirección al edificio.
-¿Cómo piensas hacerlo? -Dijo Eva. -He consultado los planos del edificio, entraré por los conductos de ventilación. -Un clásico. Entraré contigo. -No. No tenemos el equipo necesario para dos personas, además es peligroso, lo haré yo solo. -Dijo Esteban con determinación. -Vale, entonces te esperaré fuera. -Soltó Eva de mala gana.
Aparcaron el coche dos calles por detrás. El edificio se levantaba en sus 20 plantas, gigantesco en comparación con el paisaje.
Esteban miró a Eva a los ojos, y la besó.
-A qué ha venido eso. -Dijo Eva sorprendida, pero no disgustada. -Tenía que hacerlo. -Dijo Esteban mientras bajaba del coche y echaba a correr calle arriba.
Mientras corría abrió la caja de estimulantes y tomó una pastilla. El corazón le palpitaba con fuerza, sabía que esto sería peligroso. Era lo más peligroso que había hecho hasta ahora.
Se acercó al muro por la parte más baja, esquivando la cámara de seguridad que vigilaba esa zona del edifico. Y utilizando sus dotes de escalada, con un par de movimientos estaba en cuclillas sobre el muro de tres metros.
Desde su posición podía ver al guardia que exploraba la zona exterior del edificio. Sólo había uno, no sería difícil llegar al edifico sin ser visto.
Saltó desde lo alto del muro, y se movió con rapidez a través del aparcamiento que vigilaba el guardia, siempre buscando las sombras que lo protegían.
Llegó a la pared del edificio. Era completamente de cristal. Según los planos que había explorado, había una ranura de ventilación por la que poder entrar a una altura de 5 metros. Sacó la cuerda de la mochila, y comenzó a escalar por la plana pared. Creía que la escalada no sería problema, pero resultó ser más complejo de lo esperado. A mitad de camino se dio cuenta de que el guarda aparecía tras la esquina. Si no se daba prisa, lo pillarían.
Esteban aceleró, sus músculos ardían, se estaba esforzando al máximo, y los estimulantes parecían no hacer efecto aún. El guarda se acercaba, y volvió la cabeza hacia el muro donde Esteban colgaba.
De repente se oyó una voz, gritaba en la puerta principal, mientras la aporreaba.
-¡Guarda, ábrame la puerta, me he dejado las llaves en la oficina!
El guarda se dio la vuelta, y se dirigió a la puerta principal. Mientras tanto Esteban subió el tramo que le quedaba, y recogió la cuerda. Oyó la voz de nuevo, a lo lejos. Sabía que era Eva.
-Ah, no perdone, están aquí, gracias de todos modos.
Ya estaba dentro, ahora sólo sería necesario encontrar dónde se había guardado el maletín. Observó por una ranura, y vio que había luz. Se oían varias voces, estaba en un pasillo, y había demasiada gente para la hora que era.
Esteban se movió lentamente por los conductos de ventilación, recordaba cada rincón del edificio que había visto en los planos. La memoria de Esteban era prodigiosa, nunca olvidaba una imagen. Se dirigió a los servicios de la planta.
Una vez verificó que no había nadie, bajó acrobáticamente. De repente oyó pasos, y se escondió tras la puerta. Entró un hombre con traje. Llevaba la corbata medio desabrochada y estaba remangado, parecía estresado. Esteban se acercó a él lentamente, por detrás, mientras este estaba meando. Con un rápido gesto le tapó la boca con la mano izquierda, y con la derecha, cogió el brazo derecho del desconocido y lo retorció por su espalda.
El hombre intentó gritar, pero ya estaba inmovilizado. Esteban le susurró al oído unas amenazadoras palabras.
-Ahora voy a soltarte, y me vas a contar dónde tenéis guardado el maletín que robasteis ayer.
El hombre estaba muy asustado, y gesticuló con la cabeza afirmando. Esteban pensó que esto quizás fuera más sencillo de lo esperado. Con un rápido movimiento, soltó la boca del hombre, agarró el machete, y lo llevó a la garganta del hombre inmovilizado, apretando hasta hacerle sangrar.
-Ahhh, Ahh, te lo contaré todo, por favor, no me hagas daño... Estamos intentando descifrarlo lo antes posible, todos están en la sala de máquinas, en el sótano. -Dijo el hombre asustado. -mmm... ¿Y qué hace tanta gente en esta planta? Me estás mintiendo... -No, no, aquí está la sala de juegos, nos estamos relajando, mientras intenta resolverlo el otro grupo... -Vale, te creo.
Esteban golpeó la cabeza del hombre con el mango del machete, esperando que cayera inconsciente, pero sólo consiguió que sangrara. Para evitar que gritará Esteban introdujo la cabeza del hombre en el váter, mientras este pataleaba, hasta que dejó de moverse.
Esteban atrancó la puerta, y subió de nuevo a la zona de ventilación. Ya sabía dónde tenía que ir. Tenía poco tiempo, puesto que alguien echaría de menos al desdichado hombre. Y sobretodo tenía que evitar que consiguieran descifrar los datos que había perdido. Ahora tenía que buscar una forma de bajar al sótano sin ser visto.

Ahora que llega el verano, es un tiempo muy propicio para bajar por las tardes a la pista del parque Rosalina, y echar unas canastas. Siempre que paso por mi pueblo intento bajar.
Aquí una ilustración.

Ayer hicimos una cena de despedida, puesto que este mes termina mi beca en el SIC. A esta gente se le ocurrió la idea de regalarme una tableta gráfica de 12 pulgada, y estoy muy agradecido, no me lo esperaba.
Como muestra he hecho un dibujo del momento del regalo:

Muchas gracias a todos, por los buenos momentos, no creo que esté más agusto trabajando en otro sitio, pero lo intentaré :P
Me gustó el discurso de Domingo. Espero que el correo siga llendo igual de bien, seguiré visitandoos, aunque me vaya a trabajar a Córdoba.
De nuevo, muchas gracias.

Seguidamente después de abandonar Eva el apartamento. Esteban se encaminó hacía la cocina, la cual se desarrollaba en los escasos metros cuadrados del salón, integrada por una rancia hornilla, una nevera y una pequeña despensa. Abrió la puerta de la nevera y observó que en ella solo quedaban varias latas de cola, alguna que otra pieza de fruta y un poco de fiambre envuelto en un ridículo tozo de papel de aluminio desquebrajado; con el encuentro y el posterior desencuentro del maletín, había olvidado bajar al supermercado para repletarla. Su estómago rugía, no recordaba cuando se llevó por última vez algo a la boca, alargó su mano hacía el fiambre y se incorporó para sustraer de la despensa dos rebanadas de pan.
Después, Esteban devoró el sándwich y caminó a su habitación, al llegar se derrumbó sobre su viejo colchón como si un misil lo hubiese alcanzado de lleno, al día todavía le quedaban muchas horas de vida y él se sentía en ese momento pulverizado. Como venía siendo normal en las anteriores noches, no podía conciliar el sueño, así que se levantó levemente e intentó encontrar algo a su alrededor que lo distrajese, tomó el libro que días antes de la cita con Eva había comenzado a leer. Leídas las primeras líneas, se introdujo por completo en la historia.
Unos minutos después de iniciar la lectura escuchó un sonido, un sonido unísono y seco más que a Esteban le era familiar, conforme se acercaba a él cayó en la cuenta de que se trataba del timbre, hacía tanto tiempo que nadie lo picaba. En ocasiones, se sentía mal por ser un chico tan reservado, esa faceta potenciaba que el poco contacto que mantenía con personas fuese por medio de la red o bien cuando se cruzaba con ellas por la calle o en sus cortas visitas al pequeño supermercado de la esquina de su calle, donde cada semana se acercaba para comprar lo necesario para sobrevivir.
Sin hacer caso a la mirilla de la puerta, Esteban deslizó el cierre de seguridad y agarrando el pomo la abrió. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo al apreciar que la persona que lo visitaba era de nuevo Eva –¡Otra vez tú aquí!- se exclamó para sí mismo, sin embargo; a él su presencia no le molestaba sino todo lo contrario, y eso lo percibió la chica en el momento que lo saludó puesto que este se ruborizó.
Le pidió que pasara. Estaba completamente empapada, no hacía mucho que se había marchado y eso a Esteban le inquietaba.
- ¿Por qué has vuelto, qué ha sucedido? ¿No nos íbamos a encontrar esta noche en la cafetería? – preguntó Esteban con un poco de miedo.
Eva no contestó, temblaba, la fría lluvia estaba calándole sus huesos; Esteban la dejó sola en el salón, y fue hacía su habitación. Cuando regresó, la chica contempló que él traía en sus manos algo.
- Pasa al baño, puedes ponerte esto, sé que no es de tu talla pero ayudará a que no cojas un resfriado.- dijo Esteban mientras le alargaba una de sus camisetas y una toalla.
La chica pasó directamente al baño sin mediar palabra. Esteban se acomodó en uno de los sofás, elevó su mirada hacia el techo de la habitación percibiendo su estrechez y dándole vueltas al por qué de la visita de Eva, estaba un pelín mosqueado pero junto a ella se sentía bien, desde el primer momento congeniaron, su interés por el maletín sumado a las conversaciones que habían mantenido antes de conocerse estaban creando en él un sentimiento que no albergaban en su interior desde años atrás.
Salió Eva del baño, en el momento que retornaba dirección al salón, Esteban desvió su mirada del techo para concentrarla en ella, al verla con su camiseta la cual le quedaba enorme a pesar de que Esteban no era un chico muy corpulento, y con el cabello liberado de la estricta coleta con la que siempre la había visto se sorprendió. Desde la primera vez que la vio no se había detenido a examinarla con detalle: esos dientes perfectamente alineados cercados por unos labios rosados y delicados; la larga melena castaña que deslizaba uno de sus mechones dejando entrever uno de sus ojos; sus grandes ojos verdes, tan verdes que las esmeraldas junto a ellos pasarían desapercibidas...
-Es tan, tan ... maravillosa- pensó Esteban mientras tragaba saliva; no podía creerse lo que estaba sucediendo –No, no, no puedo y menos de Eva- se repetía una y otra vez intentando convencerse.
A la vez que Eva se acercaba al sofá donde él se encontraba, el ritmo del corazón de Esteban se aceleraba.
- Muchas gracias, gracias por dejarme tu camiseta, y gracias sobre todo por seguir confiando en mi- mencionó Eva sentada justo al lado de él; Esteban no dejaba de contemplarla y observó que una lágrima le deslizaba por su mejilla derecha.
- No te preocupes por la camiseta, tengo más- irrumpió Esteban terminado la frase con una sonrisa para calmarla. - Puedes estar segura de que el maletín pronto estará en nuestras manos- prosiguió diciendo el chico.
En cuestión de segundos, la chica se abalanzó sobre él y ambos se deshicieron en un abrazo. A Esteban nunca se le había pasado por la cabeza sentir lo que en esos momentos sentía, para él era agradable sentirla tan cerca. Eva se despegó de él pasados unos minutos, alzó su mirada y él la correspondió, mas Esteban no imaginaba lo que posteriormente le sucedería. Eva fundió sus labios con los de Esteban en un cálido beso, un tierno beso, un beso que podría complicar dicha relación o por el contrario ser el comienzo de una bella historia de amor.
Esteban no quería de aquello terminase, le gustaba, le gustaba tanto que su vello se le erizó; hasta que una de las hojas de la ventana se abrió con un rechinamiento provocado por una ráfaga de viento. Se despertó, Esteban no quería ser consciente de que lo que había sucedido solo hubiese sido un sueño.









