reflexión

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Poco a poco, día a día, nos van quitando cosas por las que alguien luchó para que tuvieramos. Yo (y supongo que mi greneración) he crecido en un mundo de abundancia, de derechos, donde no he tenido que trabajar hasta los veintipico años, donde no he tenido que compartir cama con ningún hermano, e incluso he tenido habitación propia. Pensamos que siempre ha sido así, que la guardia civil ha tratado a la gente con respeto y nunca ha pegado una paliza a alguien por estar en el lugar equivocado y preguntar después.

Todo eso es muy bonito, y es nuestro mundo, lo que hemos conocido. En el colegio hemos estudiado historia. Pero la historia que se estudia es impersonal, son guerras, reyes, conflictos y eventos que quedan registrados en los periodicos, pero no sabemos cómo vivieron nuestros padres, cómo vivieron nuestros abuelos. Por conseguir qué derechos lucharon, no tenemos ni idea de cómo vivian y nos dedicamos a decir que antes se vivía mejor.

Escuchando a los mayores, pidiendo que nos cuenten historias, aprenderemos de dónde venimos, y qué es lo que tenemos, por qué han luchado y qué es lo que deberíamos defender con nuestra vida porque muchos murieron para el mundo fuera hoy un poco mejor y a nosotros nos arrebatan poco a poco, día a día, sin que nos demos cuenta, los derechos fundamentales.

Miro la sociedad de hoy en día y veo un problema grande, están separando al pueblo. Nos están volviendo a unos contra otros, desconfiados, todos son el enemigo, el mundo es muy peligroso, no salgas de tu casa, no hables con extraños, todo el mundo quiere engañarte. El hombre como individuo no tiene ningún poder contra nada, es facilmente silenciable y se puede comprar con dinero. Sin embargo, cuando nos reunimos, cuando nos asociamos, cuando no somos un hombre, sino un grupo de personas, el poder es infinito, es imparable, no se puede silenciar a un grupo, ni se puede comprar.

Es por eso que debemos hablar, asociarnos, formar grupos de gente con los mismos intereses para luchar contra el "poder".

Muchas veces he pensado que yo era la única persona que pensaba que las consas estaban mal, y seguramente a muchísima gente se le habrá pasado por la cabeza, pero al pensar que estamos solos no podemos hacer nada, sin embargo si escuchas un poco, si cuentas tus pensamientos, te das cuenta de que mucha más gente comparte lo mismo que tú y entonces sentirás esa sensación de poder, de valor, que da la "manada", el saber que tus palabras están respaldadas por más personas.

Aprende de tus mayores, organízate para defender tus derechos, porque firmes un contrato no eres esclavo de nadie, es simplemente un acuerdo de prestación de servicios. El paro no es el problema, el problema es el hambre.

Nunca he pasado hambre, nunca he temido por mi vida, así que no me hables de crisis ni del fin del mundo, que todavía queda mucho para eso.